LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DEL PINO

Lee con atención el siguiente texto y contesta a las preguntas.
Había en la isla de Gran Canaria un grupo de pastores que apacentaban sus ganados en unos hermosos bosques de Teror, pero hacía varios días que sus cabras y ovejas se negaban a entrar en la arboleda y cuando las obligaban a ello por medio de piedras, gritos y el acoso de los perros, de pronto como si vieran algo sorprendente, los animales retrocedían asustados.
En el centro del bosque como si fuera el rey de los demás árboles, había un enorme y altísimo pino.
Sucedía que cuando llegaba la noche, una estrella brillante bajaba del cielo, y se situaba sobre la punta más alta de la copa del pino. Entonces todo el bosque resplandecía iluminado por un brillo extraño y maravilloso. Además una música misteriosa se oía por entre los pinos. De pronto desde el pino hasta el suelo, surgía un camino por donde bajaba una hermosa mujer con un lindo niño en sus brazos.
Los guanches pensaron que era cosa del cielo, que los enviaba aquel Dios bueno y poderoso, al que ellos adoraban, porque los misioneros les habían hablado de Él.
Entonces los guanches bajaron hasta el Real de Las Palmas para contárselo todo al obispo, Don Juan Frías, rogándole que fuera con ellos al prodigioso bosque.
Todo un día caminaron por rocosos terrenos hasta llegar a Teror y sin pérdida de tiempo entraron en el maravilloso bosque donde estaba el gigantesco pino. Cuando llegaron junto a él vieron sobre una losa de piedra volcánica, rodeada de preciosos helechos, una bellísima imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos.
El obispo y todos sus acompañantes se arrodillaron y dieron gracias a Dios por aquel milagro y postrándose en tierra adoraron por primera vez a la sagrada imagen.
El obispo, D. Juan Frías, dijo :
“ Esta es Santa María del Pino, Reina y Madre de Gran Canaria. “.