LA CUESTA DE SILVA

Lee con atención el siguiente texto y contesta a las preguntas.
LA CUESTA DE SILVA.

Un día, al atardecer, varias naves, al mando del portugués D. Diego de Silva, echaron anclas frente a las costas del reino de Gáldar. El capitán con doscientos hombres armados, tomó tierra y comenzó la marcha con la intención de apoderarse de dicho reino.
Tras una caminata por el pedregoso terreno, acamparon para pasar la noche., Al día siguiente emprendieron de nuevo la marcha y caminaron cuesta arriba hasta llegar a una construcción circular de piedras, era el Tagoror donde se reunía el Guanarteme con sus Guayres.
Los soldados, asombrados, se pararon y al momento una lluvia de piedras y lanzas de madera cayò sobre ellos.
Durante un buen rato la lucha fue terrible. Las tropas se veían indefensas para defender aquel ataque.
Diego de Silva, dándose cuenta de esto, ordenó retirarse hacia el Tagoror. En ese momento cesó el ataque de los isleños, su plan había dado resultado y los soldados quedaron atrapados entre los muros del tagoror.
Pasaron los días y la situación entre los muros se hacía desesperada. Diego de Silva y sus hombres estaban agotados por el sol, el hambre y la sed.
Los canarios se enfadaron mucho cuando oyeron la petición del capitán, prometiéndo que abandonarían la isla si los dejaban salir libres. Pero el guanarteme supo callar las fuertes protestas de sus guanches.
Bajó el guanarteme con su pueblo y se presentó ante el tagoror. Hablando con D. Diego, los dejó libres. A las pocas horas se inició la retirada y poco después llegaron a un acantilado que se alzaba sobre el mar.
Entonces se oyeron palabras como éstas :
_ -¡ Nos van a tirar desde lo alto ! ¡ Esto es una traición !
El guanarteme levantando la mano dijo :
_ ¡ Los hombres de Tamarán no son traidores !
Entonces el guanarteme tomando de un brazo al capitán le ayudó a bajar aquellas peñas imponentes. Cada guanche hizo lo mismo con los soldados.
Cuando llegaron a la orilla del mar, D. Diego de Silva agradeció todo esto al guanarteme y tomando sus barcos emprendió rumbo a su patria peninsular.
Desde entonces aquel acantilado se le conoce como : La Cuesta de Silva.