LOS ALMENDROS DE TEJEDA

Lee con atención el siguiente texto y contesta a las preguntas.

LECTURA COMPRENSIVA

Taguaro era un bravo guerrero guanche que estaba enamorado de una hermosa joven llamada Arima. Ésta llevaba tiempo muy triste porque el bosque que estaba muy cerca de su cueva, solo daba flores negras en sus árboles.
Taguaro pensaba que si traía la nieve de la cumbre, las flores se volverían blancas, pero Magec, el sol, no se lo permitía.
Bastante tiempo estuvo Taguaro, pensando cómo llevar la nieve hasta el bosque.
Un día se le ocurrió curtir la piel de una cabra y vaciar el tronco de un drago. En pocos días tenía preparada la piel y el tronco.
Entonces una tarde, al ocultarse el sol, subió hasta la cumbre con un camello y llenó el tronco con la nieve blanca. Luego la tapó con la piel y anduvo caminando toda la noche de regreso al bosque. Cuando llegó enterró el tronco junto a los árboles.
Al amanecer, Magec surgió del mar y se elevó hasta las cumbres. Éste se enfureció al no ver la nieve.
Taguaro, asombrado, sonrió al ver cómo las flores se iban volviendo blancas como la niueve. Magec juró vengarse de aquel hombre que le había engañado y vencido.
Pasaron los meses y Arima y Taguaro decidieron casarse. El día de la boda fue elegido por Magec para vengarse. Éste habló con el viento para que le ayudara.
Cuando estaban en medio de la fiesta, el viento sopló fuerte sobre el bosque arrancando todas las flores de los árboles y el sol lanzó con fuerza sus ardientes rayos dejándolas secas y amarillentas.
Todos cambiaron sus risas y alegrías en caras tristes, solamente Taguaro sonrió y acercándose a unos extraños frutos que habían caído al suelo, los recogió para luego entregárselos a su esposa.
Arima los abriò y vió como dentro de aquella piel había una envoltura de madera. Rompió una y en su interior encontró una gota de nieve blanca y olorosa.
El amor de Taguaro fue más fuerte que la cólera del sol.
Y dice la leyenda que desde entonces, todos los años, se repite el milagro que hace los almendros de Tejeda florezcan y den sus frutos recondando así el amor de Arima y Taguaro.